Mamá Furia soy yo.
Nace de la violencia que sufrí, del silencio que me rodeó y de la indiferencia que muchas veces acompaña a las mujeres cuando más necesitan ser escuchadas.
Durante años atravesé miedo, culpa, bronca, ansiedad y soledad.
Y también la maternidad, con todo lo que implica: sostener, cuidar, sobrevivir y seguir, incluso cuando el cuerpo y la cabeza están al límite.
Mamá Furia apareció como una forma de no callarme más.
Primero fue palabra, después fue música, fue denuncia, fue comunidad.
Y hoy también es ropa: una manera de llevar en el cuerpo lo que tantas veces no nos dejaron decir.
Este proyecto no busca ser perfecto ni neutral.
Busca ser real.
Acompañar a otras mujeres, poner en palabras lo que duele, y transformar la experiencia en algo que sirva, que abrace, que empuje.
Si estás acá, no es casualidad.
Mamá Furia existe para recordarnos que no estamos solas.